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2006/03/30 VALDEMORO, MUCHO MÁS QUE GASOL

Conocida como la Pau Gasol del baloncesto femenino, Amaya Valdemoro (Madrid, 1976) es, en este momento, la mejor jugadora de las canchas españolas de todos los tiempos. Los méritos de esta alero de 29 años y 1,83 centímetros de talento, recién fichada por el Samara ruso -actual campeón de Europa-, están haciendo historia: estrella de la selección nacional española, tras ganar tres anillos -el anillo es el trofeo de campeón- en la NBA de mujeres figuró en el quinteto ideal del Mundial de China y del último Europeo celebrado en Turquía.

Elegida segunda mejor jugadora de Europa en 2005, la consagración de la señora de los anillos pasaba por formar parte de la reunión de talentos internacionales que se dieron cita en el encuentro All Star europeo del pasado 8 de marzo, pero una lesión en el hombro le impidió lucirse en este elitista encuentro de las estrellas. Para reponerse de la contusión, voló desde la fría Samara hasta Valencia, una ciudad que lleva en el corazón. No en vano, fue en el Ros Casares valenciano donde jugó los últimos cuatro años de su impresionante carrera. Agresiva en la pista, pero sensible fuera de ella, su furia española está dejando huella en el equipo ruso, que se ha apresurado a renovarle el contrato por dos años. No se puede quejar: pese a haber padecido temperaturas de 40° bajo cero, se siente muy arropada por su nuevo club: vive «de lujo» en un chalé con piscina; dispone de chófer particular y cobra unos 250.000 euros por temporada, un caché que la coloca entre las mejores pagadas del mundo.

Aprovechando su convalecencia, nos recibe en el hotel Astoria de Valencia, a la salida de su revisión médica. Su reto más inmediato, tras guardar un mes de reposo, es disputar la Final Four de la Euroliga, que se celebrará en Brno (República Checa) del 31 de marzo al 2 de abril. Si gana la Copa de Europa, volverá a dedicarle d triunfo a su madre, víctima de un cáncer cuando ella tenía 19 años.

Creo que empezaste jugando de rebote...
Sí, mi hermana jugaba al baloncesto en el equipo del colegio Sagrado Corazón, de Madrid, y un día fui a verla. Por aquel entonces yo practicaba atletismo, pero salté a la cancha para cubrir una baja, una chica federada me vio y me acabaron escogiendo. Con 13 años fui a la selección española y con 15 salté a la categoría senior. Me fui curtiendo en equipos de Salarnanca, Valencia y Madrid, Y por el camino jugué cinco años en la WNBA.

¿Cuáles son tus mejores armas en la cancha?
Soy muy agresiva; cien por cien ganadora. Por eso, cuando la gente me ve jugar en la pista piensa que soy una borde. No doy ningún partido por perdido. No me gusta perder ni al Monopoly. Además, puedo ocupar varias posiciones en el equipo.

¿Por qué acabaste dejando la competición americana?
Porque me resultó muy duro compaginarla con la selección española y con la Liga europea. En los cinco años que jugué en la WNBA, que se disputa en verano, no tuve descanso y acabé con dos operaciones de rodilla.

Ganaste tres anillos con las Houston Comets, un hito que no ha conseguido aún ningún jugador español ¿Te sientes reconocida?
Sí, estoy contenta por lo conseguido hasta ahora. Me considero una privilegiada por poder ganarme un buen dinero con el baloncesto. Hombre, no tengo la notoriedad mediática de Gasol, ni gano tanto como él... Pero es lógico: el deporte femenino de grupo no genera tanta audiencia como el masculino. Al menos, ya nos vamos equiparando un poco más en el deporte individual, sobre todo en el tenis.

¿Acaso el baloncesto femenino es menos espectacular que el masculino?
Si alguien acude a un partido para vernos hacer mates, se equivoca. No se nos puede pedir la misma potencia ni la misma velocidad que a un hombre.

Desde el pasado mes de octubre juegas en el Samara ruso. ¿Qué tal te has adaptado a un equipo repleto de estrellas?
Muy bien. Pensaba que habría demasiada concentración de egos, pero desde el principio me he sentido muy arropada y querida por mis compañeras. Cuando mi representante vino a verme jugar, les preparamos una cena típica española, con tortilla de cabrales y chorizo. Y también les encantó la pata negra que mi padre camufló en la maleta.

Dicen que eres un volcán en la nieve; que has conseguido derretir a la afición rusa con tu garra española.
Sí, en muy poquito tiempo me han cogido mucho cariño. Se nota cuando pronuncian mi nombre por megafonía: la grada me aplaude a rabiar. Al cabo de dos meses colgaron mi camiseta en el techo del pabellón como homenaje, un honor que habitualmente tarda mucho más tiempo en conseguirse.

Tu caché es envidiable: 250.000 euros por temporada...
Más o menos... Pero esas cantidades sólo se manejan en Rusia. En España o en cualquier otro país de Europa ganaría 10 veces menos. Con ese dinero pienso comprarme una casa en Madrid.

¿Cómo soportaste la pasada ola de frío que asoló Rusia, con temperaturas por debajo de los 40°?
¡Fatal! De diciembre a enero me ponía un chándal encima de otro. A partir de los 10° bajo cero casi no notas la diferencia, pero se te acaban congelando las pestañas, el pelo se te parte por la mitad si está húmedo... La comida se congelaba antes sacándola a la ventana que metiéndola en el frigorífico.

¿Has cambiado los bares españoles por los tranquilos paseos por el "Volga?
A mí me encanta salir de copas, pero por culpa del frío tampoco he tenido ocasión de pasear mucho. Eso sí, en invierno, el Volga se congela y es impresionante ver cómo cruzan los coches por encima. En Samara llevo una vida bastante rutinaria. Me levanto a las 9, entreno a partir de las 10.30, almuerzo en el restaurante del pabellón, me echo la siesta, por la tarde vuelvo a entrenar, y ceno en un restaurante o en casa de alguna compañera.

Te han bautizado como la Gasol del baloncesto femenino. ¿Te gusta la comparación?
Es un halago y un orgullo que te comparen con un jugador como él, aunque yo ocupo la posición de alero y él juega de pívot.

¿Tuviste oportunidad de felicitarle tras su debut en el partido de las estrellas de la NBA? .
No, no tengo con él una relación tan estrecha como para llarnarle por télefono, pero hemos coincidido en varias ocasiones y es encantador. Tiene los pies en el suelo y no se le ha subido el éxito. Lo que más me gusta de él es que quiere seguir creciendo como jugador. Eso es muy importante. Y más, teniendo en cuenta los niveles de juego y de popularidad a los que ha llegado.

Venderíais mucho como pareja sentimental.
(Risas.)Supongo que así es. Pero no me veo acudiendo a programas tipo Salsa rosa.

No te preguntaré si tienes novio porque sé que odias que lo hagan. Pero, al menos, dime si has intimado con tu chófer particular...
No (risas). Dimitri es un encanto de persona; sólo nos entendemos por gestos, así que es un show vemos hablar. Él me está enseñando palabras en ruso y yo a él, en inglés. Viene a recogerme a casa, un apartamento precioso completamente equipado con tecnología punta. Pero no creas que soy de muchos caprichos, no voy de estrella del rockand roll

¿Qué haces cuando te sientes sola?
Internet me está salvando. Me conecto con familiares y amigos a través de algún chat hablo gratis por teléfono a través de la red. Para no aburrirme, me he traído todos los capítulos en DVD de la serie Aquí no hay quien viva. ¡Me parto! Y luego escucho todo tipo de música: desde Shakira hasta Metallica. También me encanta leer: ahora estoy con La tabla de Flandes, de Pérez-Reverte.

En las fotos no querías salir «de cualquier manera». ¿ Te gusta sentirte atractiva?
Sí, sí, sí. A las deportistas siempre se nos tacha de masculinas. Por eso, cuando tengo la oportunidad de que me hagan unas fotos, me gusta posar arreglada. Para salir mal, prefiero no hacerlo.

La tenista rusa María Kirilenko causó sensación en la pista con un atrevido modelito de Stella McCartney. ¿Crees que algún día la moda también llegará a las canchas de baloncesto?
Lo dudo. No es tan vistoso como el tenis. El baloncesto es un deporte de mucho contacto. No podemos jugar con faldita. En 2002, la selección española impuso el body de un día para otro y aquello fue un infierno. Yo me sentía desnuda. Las selecciones de Brasil y Australia lo usan desde hace tiempo, pero opino que las baloncestistas no somos modelos. Vendemos espectáculo y diversión, y lo importante es que nos sintamos cómodas.

¿Una chica de dos metros puede ser sexy?
Claro. En mi equipo está Maria Stepanova, que acaba de ser elegida la mejor jugadora de Europa ~Amaya quedó en segundo lugar). Mide 2,02 y es guapa y muy atractiva.

En el baloncesto femenino español sólo hay tres jugadoras con hijos, y las tres son extranjeras o nacionalizadas ¿ Tán difícil es compaginar la vida famüiar con la deportiva?
Una vez que te metes en la disciplina del baloncesto profesional, se hace complicado cortar en seco tu carrera deportiva, porque no ganamos tanto como para dejar de cobrar un año. A mis 29, pensaré en tener hijos cuando deje de jugar.

¿Cómo se ve España desde la distancia? ¿Crees, como dicen algunos, que este país se está rompiendo sin remedio?
A España la veo, más que grande, inmensa. He estado en muchos países y como el nuestro no hay nada. Yo me siento muy española. Tengo familia en el País Vasco y me daría mucha pena que la unidad se rompa por los nacionalismos. Los políticos deben negociar y encontrar un término medio.

¿Cuáles son tus próximos retos?
Ganar la Copa de Europa e ir con la selección a los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. En los tres últimos mundiales, las españolas hemos quedado quintas y en los tres últimos europeos, terceras. Físicamente estamos en desventaja con otros equipos, pero somos muy competitivas; damos más de lo que tenemos.

En Atenas 2004 pudiste lucir en la camiseta tu segundo apellido, Madariaga, como homenaje a tu madre. ¿Fue una promesa que hiciste?
Lo hice para tenerla más cerca (sele quiebra la voz). Ella murió de cáncer cuando yo tenía 19 años. Llegar a participar en unos Juegos Olímpicos representaba mi gran sueño y el de toda mi familia. Sentí que me lo agradeció.

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