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2013/07/17 ´EN CASA YA VEN COMO ALGO NORMAL QUE VUELVA EN VERANO CON UNA MEDALLA´
El vigués consiguió el domingo en Turquía su sexto título europeo con las categorías inferiores de la selección española

Mario Muñoz vive por y para el baloncesto desde su especialidad, la preparación física. Sentarse con él es no parar de hablar de baloncesto. El preparador físico del Celta Selmark cumple su undécimo verano trabajando con las selecciones de formación de la Federación Española de Baloncesto, y el balance es sobresaliente. En once años, el preparador vigués ha cosechado nueve medallas, seis de ellas de oro, la última esta semana en Turquía con la sub'20 femenina.


-¿Cómo fue el torneo?

-Fue un torneo complicado. A pesar de los objetivos fijados por la Federación, nosotros lo que quisimos era competir, y después ya veríamos los resultados. Comenzamos la concentración el 10 de junio, y el crecimiento de este equipo fue inimaginable. Las jugadoras fueron creciendo día a día, y al final conseguimos el éxito.


-¿Cuál fue el momento más complicado?

-El partido más complicado fue el de Turquía. Las habíamos visto jugar y lo hacían muy bien, y sin duda hubiéramos firmado llegar a la final ante ellas. Sin embargo los resultados hicieron que nos enfrentáramos en los cruces y fue un partido muy, muy duro. No podemos olvidarnos que son jugadoras de diecinueve años, que lo máximo que han jugado era ante doscientas personas en las gradas; y llegamos a un pabellón llenó, con un presión? y con un arbitraje que tenía claro hacia dónde iban las decisiones complicadas. Además ellas ya nos habían ganado en la preparación. Cuando finalizó el partido ante el equipo local, tardamos más de cuarenta y cinco minutos en poder llegar al autocar ante la cantidad de gente que había. De hecho, accedimos al autocar en medio de un cordón de seguridad policial. Después nos cruzamos con Rusia y fue un partido en donde nos pusimos el mono de trabajo, y cuando las rusas se quisieron dar cuenta ya habíamos sentenciado el encuentro. Lo cierto es que los cruces que tuvimos fueron duros.


-¿Cómo es este equipo, con jugadoras que están en la antesala de la Liga Femenina?

-Son jugadoras de mucho recorrido, con miras muy altas. Teníamos a una de las jugadoras que estaba llamada a destacar en el torneo como Astou, jugadora que no sabemos dónde tiene el techo, no ya sólo por su juego, sino por su carácter y personalidad. Es una gozada trabajar con ella. Después está Inma Zanoguera, que ha tenido una evolución increíble estos últimos tres años. Su trabajo en la universidad en los Estados Unidos hizo que pasara de ser una jugadora importante a una muy, muy importante. Es una jugadora que no destaca a nivel estadístico, pero hace un trabajo que no tiene precio. Es un gran grupo. El problema es que la situación que vive el baloncesto femenino español hace que las jugadoras tengan que aceptar ofertas del extranjero al que nuestro baloncesto no puede llegar.


-¿Qué se le pasó por la cabeza al finalizar el partido?

-Después del partido son momentos muy emotivos. Este grupo ha sido muy especial, porque es un logro a nivel trabajo y grupo. Las veinte personas que estábamos ahí sumábamos. Es cierto que de repente me pasaron muchos momentos vividos en la Federación en estos once años, y fue muy emotivo. En esos momentos te das cuenta de lo difícil que es estar ahí, que cuenten contigo y ves la cantidad de gente que va pasando. Por eso el día que no esté haré una llamada y solamente diré "gracias", porque dentro de esa caja, lo vivido, independientemente de los resultados, no tiene precio.


-Es de suponer que lo peor es estar tanto tiempo fuera de casa, ¿no?

-Tengo la bendita suerte de tener la mujer que tengo y de tener los hijos que tengo. La mayor nació con la primera concentración y desde bebés lo han asumido como algo natural. De hecho el niño, cuando llega el mes de junio, siempre me dice "papi, cuándo te vas al baloncesto", y cuando vuelve me dice, "papi, quiero la medalla". Lo ven como algo natural y normal; pero sí se hace duro y sobre todo los primeros años, cuando dejas a los niños recién nacidos, aunque gracias a Dios ahí está mi mujer. Yo siempre le digo, "no te equivoques, la mitad de este círculo es tuyo, es vuestro". Todos los años hay que hacer planificación y la decisión es conjunta, aunque mi mujer siempre es la que dice, tú vas. Ahí sí que me tocó la lotería.


-Nueve medallas en once años. ¿No le queda mal cuerpo cuando no gana?

-Que va. El primer año, con Silvia Domínguez, quedamos cuartos. Ese año el preparador físico no viajaba. A raíz de ese año se dieron cuenta que el campeonato es muy largo y ahí hacía falta una cierta asesoría de cómo controlar los esfuerzos. Los entrenadores están para lo que están y tomar decisiones, y era algo que se nos estaba escapando. El segundo año fue un campeonato muy duro pero donde salimos más contentos a pesar de acabar quintos. Fueron dos años en los que no se ganaron medallas pero regresamos muy satisfechos. El resto son nueve finales y cómo no vas a regresar satisfecho. Si a eso unimos las experiencias vividas, te lo puede imaginar.


-¿Nunca pensó en dar el salto al baloncesto masculino?

-Me crié como jugador en masculino y entrené en Porriño en masculino. Vicente se fijó en mí y di el salto a selecciones femeninas, mundo que desconocía. De la mano de Carlos Colinas llegué al Celta y estoy encantado. Sinceramente mi trabajo es el mismo. Lo único que hago es adaptarme a condiciones biológicas distintas. Del conocimiento y experiencia que tienes te adaptas a situaciones distintas. El otro día hablaba con el preparador de la Sub'16 y le decía que nosotros no debíamos encasillarnos como los médicos, podíamos estar perfectamente en selecciones diferentes porque al final lo que hacemos es trabajar con cuerpos.


-¿Y ahora el resto del nuevo Celta?

-Yo encantado. El Celta es un reto muy importante. Estamos en Liga 2 con jugadoras de quince años, con el baloncesto y el bagaje que tienen, pero son libros en blanco para escribir. Tienes la ilusión y el reto de dejar huella en la jugadora. Este es el momento, ya que cuando el libro ya se está escribiendo es complicado modificar las cosas. Estoy ilusionadísimo. Me adaptaré a su realidad.


raúl rodríguez
farodevigo.es

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