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2010/03/06 CUESTIÓN DE GENES. LA HIJA DE VALERY KARPIN JUEGA EN EL CELTA

Una nueva perla en la cantera del Celta. María Karpina lleva dos años en el conjunto celeste y ya ha destacado por sus enormes cualidades como ala pívot. Sus condiciones físicas y su "genio" en la cancha la convierten en una firme promesa del baloncesto nacional. Con 14 años ya mide 1,80 y todo apunta a que superará el 1,90. No se fija metas y sigue centrada en sus estudios, pero reconoce que le gustaría seguir jugando al "baloncesto durante muchos años".

Su madre la califica como "una chica tranquila y responsable", pero ella confiesa que "cuando salto a la cancha me transformo; mis amigas dicen que me sale el genio". María Karpina es el nuevo talento en bruto de la cantera del Celta. En su equipo femenino milita desde hace dos años un diamante en bruto al que muchos técnicos auguran un futuro brillante y prometedor.

Después de probar en diversas modalidades y deportes como la gimnasia rítmica, acrobática o el tenis, encontró en el baloncesto su verdadera pasión. "Empezó jugando en el colegio", cuenta su madre. "Jugaba en un equipo en Los Sauces, pero perdían todo", cuenta. Entonces empezó a buscar en la ciudad algún equipo en el que ella pudiera explotar su talento. Casualidades de la vida la llevaron a vestir la camiseta celeste, la misma con la que su padre brilló con el equipo de fútbol de la ciudad.
Sveta Karpina dio con Carlos Colinas, coordinador de las categorías inferiores del Celta Indepo. Enseguida saltaron a la vista las grandes cualidades de María, nacida en San Sebastián en la etapa en la que el ruso jugó en la Real Sociedad. Ahora, ya afincada en Vigo, exhibe orgullosa la camiseta celeste. "Es especial jugar en el Celta", confiesa tímida y parca en palabras.

Sus condiciones físicas saltan a la vista. Alta, esbelta y atlética. Cuestión de genes. "Sus entrenadores destacan su gran condición", dice Sveta. "Es muy flexible porque hizo gimnasia rítmica durante algún tiempo", añade. Luego los obligados cambios de ciudad por los cambios de equipo de Karpin hicieron que María Karpina dejara la gimnasia. "La metí en gimnasia acrobática, se le daba bien, pero no era lo suyo", cuenta Sveta.
Pero además de su condición atlética, también llama la atención su altura. Con 14 años ya mide 1,80 metros. Y un estudio anatómico que le han practicado revela que podría llegar a superar el 1,90 de altitud. "Soy ala pívot", dice María, que ya ha disputado con el equipo infantil "un campeonato de España, en el que acabamos últimas. También jugué con la selección gallega un campeonato y fuimos octavas", explica.


Con tono tímido, ella misma confiesa su conversión en la cancha. "Mis amigas dicen que me transformo dentro del campo. En casa soy tranquila, pero cuando estoy jugando me sale el genio. Lo que más me gusta del baloncesto es la sensación de jugar, de estar dentro de la cancha, de compartir en equipo", indica. Cuestión de genes otra vez.
Alba Torrens y Tamara Abalde son dos de sus referentes en el baloncesto nacional: "Me gusta como juegan. Son muy buenas". Quizá algún día ella pueda seguir sus pasos. Quizá de la cantera del Celta pueda salir otro gran talento.
Su hermana Valeria, de nueve años, quiso seguir los pasos de su hermana. "Hace un mes que no va. Se agobió un poco. Valeria es más artista, más creativa. Su carácter es más parecido al de su padre. Le gusta llamar la atención y es más extrovertida. No como María, que es más responsable y tímida", cuenta Sveta. Con toda la vida por delante para explotar su enorme talento, María Karpina no se fija metas a largo plazo. "Me gusta mucho el baloncesto y me gustaría jugar durante muchos años, pero tanto como planteármelo como una carrera, no sé. Es pronto", dice con un tono de madurez impropio para su corta edad.


A sus 14 años compagina su pasión por el baloncesto con sus estudios de Segundo de la E.S.O. Y aunque reconoce que no le llegan las horas al día para compaginarlo todo, tiene claro que su camino seguirá vinculado a los libros, pero aún no ha decidido qué quiere ser de mayor. "Me gustaría estudiar medicina", se atreve a aventurar.
Su madre está conforme con que María haya encontrado en el baloncesto un entretenimiento sano con el que divertirse y relacionarse. "Está contenta en el club, con las compañeras y de momento no pensamos más allá. Yo quiero que disfrute y lo pase bien, pero lo importante son sus estudios", aclara. "Mi mejor amiga también está en el equipo, así que prefiero jugar al baloncesto que salir por ahí o cualquier otra cosa. Te pierdes algunas cosas, pero son cosas que podré hacer más adelante. Ahora lo que me gusta es jugar", dice

M.G.// foto: J. Martínez
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