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2007/07/24 GRACIAS, UB, GRACIAS.

Tras unos días para asumir lo que había pasado con "su" euipo, Toni Delgado abre de nuevo su particular tarro de las esencias para hacernos llegar sus sentimientos en su particular blog.

 

 

Gracias, UB, gracias

Fue un proyecto romántico. Y acabó como tal, agonizando, con el pasotismo de aquellos que le cedieron sus colores, dinero y poco más. Con la apatía de un comunicado frío, breve y ambiguo escrito el día antes. Casi a última hora, anunció el Barça su desvinculación del UB, que no le ayudaba con su deuda.
Así desaparecía el UB. Su estrella, Marta Fernández, no se enteraría hasta el día siguiente. También con suma discreción: por un mensaje de móvil.

Un desenlace contundente a meses de cosas poco o nada claras: jugadoras que no cobraban, la posible venta de la plaza al Don Piso Uni Girona, los infructuosos intentos de la Federació Catalana por salvar el equipo... Demasiados problemas y aún más promesas sin fondo. A las deportistas que tenían contrato les decían que todo se solucionaría. Y se solucionó para mal, horas antes del límite para inscribir en la Liga Femenina y cuando gran parte de las plantillas estaban más que cerradas.

¿Era asumible para el Barça la deuda del UB de 400.000 euros? No hace falta ni contestar. Sólo hubiese necesitado menos del 3% de sus ingresos en las visitas al Museu en 2006. Tampoco le hubiese costado demasiado poner algo más de un millón más para que el equipo continuase en la élite. Pongamos, exagerando, un 8%. Una ridiculez.



El Olesa ocupará la plaza

Más chocante fue que un club con mucho menos potencial económico, el pobre de la ciudad quien se ofreciera a ayudar al UB. El Espanyol se prestó y al final no lo hizo. Pero ha hecho posible que otro equipo catalán, el Olesa, sea quien ocupe la plaza del conjunto azulgrana. Un gran premio para un grupo que a punto estuvo de ascender y que ha fichado a la propia capitana del UB Sandra Gallego.

¿Qué ganaba el Barça patrocinando a un equipo femenino de baloncesto? ¿Imagen? ¿Consolidar su eterno més que un club? "Sólo nos da problemas", contestaban personas cercanas a la institución. Y esa obligación cada día crecía más: de simple cesión de material e instalaciones, a apoyo económico. Cada año la aportación era mayor y los ingresos los mismos, ninguno. Las entradas seguían siendo gratuitas.

Pero tampoco se hizo nada para cambiar la situación. Los partidos del UB no se anunciaban, se informaba sólo de lo imprescindible. Y así es imposible mejorar ni atraer a más gente. Aún empeoraron más las cosas la temporada pasada. Con el Picadero casi en ruinas, impracticable, se intentó jugar la mayoría de los partidos en la Ciutat Esportiva de Sant Joan Despí. En un recinto de difícil acceso y en una pista incómoda para el espectador, que veía el partido entre barrotes y desde las alturas. "Parece que se quieran cargar al equipo", nos decía una fuente cercana al club en noviembre, poco antes de un partido. No le faltaba razón.

El destierro

En aquel destierro había más gente del equipo rival que propio UB. Pocos de los aficionados habituales iban tan lejos. Algunos tenían casi una hora de viaje y se resignaron a no ir. Así la mayoría de seguidores eran espectadores casuales. Padres que habían ido a jugar a su hijo o hija al complejo deportivo, amigos, conocidos y familiares de los pequeños deportistas. Finalmente, se hizo lo justo. Jugar en el Palau, aunque otra cosa fuera a qué horas. Los horarios. Algún viernes, sábados a última hora o muy temprano... Todo dependía de las secciones del club, la carga no podía cambiar los planes.

También era una carga para ciertos periodistas. No puedo olvidar esos rostros. Llegaban tarde y querían irse antes, no entendían cómo alguien desaprovechaba su excelencia obligándoles a ir a un partido de baloncesto femenino. Dialogaban entre ellos y apuntaban los cuatro datos de rigor. Algunos ni tan siquiera se quedaban a recoger la estadística final. Pobres, ya se habían rebajado bastante...

Prefiero quedarme con los entusiastas y profesionales. Algunos, como Carles, se implicaban al máximo. "Mira que son malos, mira que son malos", repetía, una y otra vez, desesperado. No le gustaban ni le gustan los árbitros de la Liga Femenina a este periodista con el que he visto varios partidos. "Se esconde. ¿Lo ves? Se esconde, parece que no quiere que le pasen", analizaba otro colega, Xavi, fanático del SM y a quien le encantaba analizar las virtudes y los defectos de cada jugadora. Quiere ser entrenador.


Los aficionados

Tampoco me olvido de los aficionados fieles. Como Oriol y Guifré, con los que he compartido incontables anécdotas. O como Merx, Beth, Jess o Rouse, con los que apenas hablé, pero siempre estuvieron apoyando a su UB. O como un miembro de la Penya Meritxell, un tipo con barba que apuntaba los parciales en una minúscula libreta. Un crack que era capaz de conseguir que el público animara. O Joaquín, equipado siempre con un chándal del Barça, y que no dejaba de arengar a las jugadoras e indicarles qué hacer en cada momento.

Muchos fueron lo que me reiteraron, una vez tras otra, que era absurdo que me pasara las tardes de los sábados viendo al UB y que aún lo era más que informara sobre ello. No les hice caso. Natalia, Vir, Nicolás, Octavio o Gustavo me dijeron todo lo contrario. Seguí sus consejos.

Entrevistas

Vivir de cerca el UB me ha dado la oportunidad de entrevistar a muchas jugadoras. De no parar de reírme con Vero Compañ, Érika De Souza o Irene Herradas. De forzar el inglés con Kelly Schumacher, Delisha Milton o Liene Jansone. De sorprenderme de la implicación infinita de Arantxa Gómez -aunque realmente me dejara parado cuando me dijo que su hermano era el jugador de fútbol Nacho Novo-. De entrevistar, en tres tandas, a Clara Bermejo y Mar Rovira -no les faltó paciencia-.

Todo empezó cuando, a finales de mayo de 2003, en un periódico en el que estaba haciendo prácticas me enviaron al tercer partido de la final entre el UB Barça y el Ros. Entonces poco sabía de este mundillo. Que el conjunto valenciano era el poderoso y el azulgrana -era el primer curso de vinculación con el Barça- quedaba siempre segundo. Entré con dudas, salí con certezas. Me sedujo ese ambiente y ese interés -pasión, mejor dicho- se ha mantenido hasta hoy. "Engancha rápido, no te das cuenta, pero es así", dice siempre nuestro compañero Mattu. Es la definición perfecta.

Algo importante

Por eso siento que con la desaparición del UB he perdido algo importante. Cuando entro en la página de la FEB y miro el calendario de la LF aún me sorprende no poder apuntarme cuándo es el partido contra el Ros, o contra los emergentes Avenida y Hondarribia. Es como si no quisiera hacer que todo se ha acabado, que el deporte femenino es aún más precaria de lo que pensaba.

Como cualquiera que siguiera de cerca la actualidad del equipo, intuía que el final estaba cerca. Y, sin duda, el último partido del UB Barça fue una premonición. Segundos después de que el conjunto de Sílvia Font forzara el tercer encuentro de semifinales en Valencia se apagó el marcador. Y cuando aún quedábamos en la pista periodistas alguien apagó las luces del Palau. Protestamos y las volvieron a encender. Tenían prisa por recoger. Querían quitarse la carga cuanto antes. Fue un aviso. El proyecto romántico acabó.


Gracias, UB, gracias.

TONI DELGADO

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